El dermatólogo Emilio Quintanilla Gutiérrez / Diario de Navarra

Fallece el dermatólogo Emilio Quintanilla

José Miguel Amaya
JOSÉ MIGUEL AMAYA

El dermatólogo Emilio Quintanilla Gutiérrez falleció el 25 de diciembre en Pamplona a los 89 años. Emilio Quintanilla nació en Fuente de Cantos. Estudió Medicina en la Universidad de Sevilla, donde obtuvo el Doctorado e inició su especialización en el campo al que ha dedicado su vida profesional: la Dermatología. Profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra y consultor de dermatología de la Clínica Universitaria, departamento que dirigió durante 26 años. Ha formado a numerosos especialistas en dermatología en la Clínica Universitaria.

Fue profesor en la Facultad de Medicina desde 1974 y dirigió el departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra durante 26 años. Se jubiló en 2002.

En una entrevista de José Manuel Aranda de 2008 publicada en Hoy afirmaba: «Mis primeras vacaciones fueron en Fuente de Cantos, aunque mi recuerdo es muy lejano. En mi infancia y juventud siempre lo hice aquí. Posteriormente ya casado y con hijos, viviendo en Sevilla, empecé a salir a otros lugares, recuerdo Roma, y también por mis hijos la playa».

Ha elegido Fuente de Cantos como residencia veraniega y para pasar otras temporadas ¿Qué destacaría usted de este pueblo para pasar un buen verano?

«Como no, destacar a los amigos, con los que salir a compartir y tomar algo y, por supuesto, el descanso y la tranquilidad que este pueblo ofrece».

Preguntado sobre ¿Qué diferencias encuentra entre su estancia en Navarra y en Extremadura?

El dermatólogo decía: «Principalmente las encuentro en lo profesional. En Navarra he satisfecho con creces mi vocación profesional, todo lo referido a clínica, docencia e investigación. Pero, Fuente de Cantos es mi tierra, me siento extremeño al límite y he defendido esto en todos los lugares donde he estado. Hay algunas cosas que me disgustan como las influencias culturales, idiomáticas y folclóricas de otras regiones en Extremadura. Navarra se siente española, el emigrante ha sido siempre muy bien tratado. Otra de las cosas importantes, son las aficiones culinarias de Navarra, muy parecidas a las nuestras».