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Felipe Lorenzana: «Al final se tomó la decisión más difícil, triste y lógica»

Felipe Lorenzana: «Al final se tomó la decisión más difícil, triste y lógica»

Las XXI Jornadas de Historia de Fuente de Cantos deberían haberse celebrado este mes

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Miércoles, 25 de noviembre 2020

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Una de las fechas más señaladas para Fuente de Cantos es, cada año, sus famosas Jornadas de Historia. En esta edición, la XXI, se pretendía hablar sobre la música extremeña a través de cuatro ponencias, pero como se esperaba, la convocatoria fue suspendida debido a la situación actual en la que ha derivado el ascenso del COVID-19. Ahora, habrá que esperar a 2021 para volver a disfrutar de las charlas con las que los expertos deleitaban a los vecinos de la zona anualmente. De todo esto, hemos hablado con Felipe Lorenzana, cronista oficial de la localidad, profesor del IES Alba Plata y coordinador de las Jornadas.

Periodista: ¿Ha costado tomar la decisión de suspender estas jornadas?

Felipe: Claro, lo planteamos en el mes de abril, con el programa muy adelantado; de hecho, teníamos hasta el cartel. Aguantamos lo que pudimos, pero cuando salieron las condiciones de la desescalada y comprobamos que el panorama no estaba lo suficientemente despejado, en junio se hizo oficial la suspensión. Al final se tomó la decisión más difícil, triste y lógica. Todas las jornadas de historia que había en Extremadura también han tenido que suspenderse.

P: ¿Se mantiene el tema de este año para el que viene?

F: Cada año, la celebración de las jornadas es un pequeño milagro por el que hay que luchar. Las ayudas no suelen asegurarse de un año para otro. Imprescindible es la implicación de la asociación organizadora, Lucerna, que también aporta una parte importante de los costes; otra parte la pone el Ayuntamiento, que además cede y prepara las instalaciones; y la Diputación

Provincial es la que edita el libro. Si contamos con la aportación de esos tres agentes continuaremos con las jornadas.Y sí, mantendremos el programa suspendido. Iban a ser unas jornadas monográficas sobre la música extremeña a través de la historia, con algún concierto-conferencia. Faltaban algunos flecos en la organización de las actividades paralelas, pero el programa estaba perfilado.

P: Las ponencias estaban ya cerradas y acordadas, ¿qué ha supuesto aplazar el trabajo ya realizado?

F: Tendremos que volver a concertar las fechas con los ponentes, renovar el compromiso institucional, replantear las actividades paralelas y contactar con los posibles comunicantes.

También con nuestro público habitual. El objetivo es que no nos olviden. En todo caso, el trabajo ha continuado con la preparación del libro de actas de las Jornadas de 2019, que ya ha salido de los talleres de la Diputación. Se distribuirá primero entre los autores y habrá que decidir también si se hace un pequeño acto de presentación. Presencialmente no es posible, de momento, y habrá que pensar cuál es la mejor opción.

P: ¿Os imaginabais cuando comenzasteis a organizar esta edición que llegaría a suspenderse?

F: Ni nosotros ni nadie. La primera jornada histórica que se canceló fue en marzo, en Cáceres, prevista para finales de noviembre. Todo el mundo lo vio precipitado, pero al final se han suspendido todas, las últimas hace escasas fechas.

P: ¿Cómo se lo han tomado los vecinos?​

F: No han faltado los que han preguntado y han manifestado su pesar. Han sido veinte años seguidos llevando la historia más próxima a la ciudadanía. Pero ahora mismo no es el mejor momento para hablar del tema. El pueblo tiene problemas muy serios, por una parte, el COVID-19 y por otra, los okupas. Ponerse a hablar de Jornadas y de libros, con la que está cayendo..., en fin, hasta a los organizadores nos da reparo. Confiamos que se superen estos problemones pronto y que la gente vuelva a la normalidad. Hoy por hoy no hay ambiente ni de jornadas, ni de cultura, ni de nada. Por desgracia.

P: Solo queda esperar con el doble de ganas al próximo 2021...

F: La incertidumbre es el peor enemigo de quienes estamos obligados a proponer una programación. La verdad es que no se puede adelantar mucho y es algo que nos preocupa. Por otra parte, la vuelta a la normalidad también implica que los investigadores puedan desarrollar su trabajo en condiciones, y éstas ahora tampoco se dan, con una parte importante de los archivos y bibliotecas cerrados o a un cuarto de gas. Que tampoco es que tenga demasiada justificación, la pandemia no puede ser excusa para todo. Nunca lo hemos tenido fácil, pero ahora es el colmo. La investigación se mueve en terreno precario y se hace complicado saber cuándo se podrán continuar los trabajos en curso. Quiero decir que las Jornadas no solo dependen de que sea posible reunir a más de cincuenta personas en la Casa de la Cultura, sino también de que a los ponentes y a los comunicantes se les facilite su trabajo:archivos abiertos, desplazamientos seguros, alojamientos..., lo más seguro es que tardemos aún un tiempo en confirmar que se realizarán las jornadas.

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