Carta de despedida del capataz de la Hermosa, Genaro Peláez

Genaro Peláez, en el centro, flanquedado por Javier Márquez (izqu) y Luis Antonio Peláez.
DESPUÉS DE 23 AÑOS

Mi intención es agradecer a Fuente de Cantos el haber sido durante 23 años los ojos de su patrona cada 8 de septiembre.

No quisiera empezar sin recordar a la persona, que me acerco más a ella, y que cada vez que llegaba septiembre me regalaba una ilusión. Gracias Juan Manuel, seguro que desde ese balcón del cielo te sentirás muy orgulloso de tu Virgen de la Hermosa.

Después de tu mandato llegó Paco Miranda y, con una nueva Junta, siguió confiando en mi, y llegué a cumplir 20 años con él; siempre os estaré agradecido de corazón.

Pero ahora quiero hablar de mi gente, de los que se dejan y dejaron el corazón debajo de las trabajaderas que, para mi, es el tesoro y patrimonio mas importante que tiene la Hermandad: Joaquín Acuña, Paco Acuña, Valentín, Pedro, Silva, Felipe Carnero y nuestro querido Álvaro, a quien ella quiso tener más cerca y de costalero lo hizo arcángel de ella en el cielo de por vida.

Este año he cedido el martillo a mi hijo Luis Antonio y a Javier Márquez. Tenía que dejar a personas que sintieran y vivieran esto, como solo los discípulos de ella lo saben hacer, y con el tiempo me daréis la razón.

Gracias de corazón a alguien muy importante en la Hermandad. Lo tuve debajo de ella durante algunos años, y ahora esta siempre pendiente de ella desde fuera: gracias Julián Márquez, sabes que te lo digo de corazón.

Un millón de gracias a las camareras de la Señora por ponerla tan guapa cada año. Y gracias con letras de oro, a mi cuadrilla que sigue. Este año habéis paseado a la Virgen como nunca. A los nuevos capataces decirles que la mimen y la quieran como la quise yo. Ellos, con el paso de los años, les harán más capataces de lo que son.

Y para despedirme decirle a los fuentecanteños: gracias por que cada 8 de septiembre me habéis regalado una ilusión, la de haber llevado a su patrona por las calles. Siempre que me necesitéis ahí estaré con vosotros.

Un abrazo para todos, que ella os cuide y os bendiga y os de mucha salud, para que cada año la volváis a ver tan guapa como siempre.

Vuestro capataz